En el Evangelio de Lucas, capítulo 1, versículo 28, el ángel Gabriel saluda a María. Le dice: “¡Salve, María, llena eres de gracia! El Señor está contigo; bendita tú eres entre las mujeres”. Este saludo es significativo, ya que marca el comienzo de la Anunciación, donde Gabriel le anuncia a María que concebirá y dará a luz a Jesús, el Hijo de Dios.
Estas son las palabras con las que comienza el Ave María. La siguiente frase es “Bendito el fruto de tu vientre”, que reconoce el nacimiento milagroso de Jesús y la profunda naturaleza del llamado de María como su madre. Este es el saludo que Santa Isabel le da a María durante la Visitación, un momento lleno de alegría y reconocimiento de la presencia de Dios por parte de Santa Isabel y Juan el Bautista saltando en el vientre de su madre. Esta es la primera parte del Ave María, donde honramos el papel único de María en la historia de la salvación. Finalmente, la última parte es “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores”, una súplica sincera que invita a María a interceder por todos los creyentes, recordándonos nuestra necesidad de gracia y guía en nuestra vida diaria.
A mucha gente le cuesta pedirle ayuda a María. Sinceramente, no le veo ningún problema; hablar con ella es como charlar con tu madre. Vale, digamos que no estás de acuerdo. Pero escúchame. De verdad quieres un ascenso, ¿verdad? Ya se lo has preguntado a tu jefe. Y además, le pides a su asistente que hable por ti, sin saber siquiera lo que dirá. Ahora, si cambiáramos la situación y dijéramos que se trata de tus padres, sería lo mismo… Al final, todo el mundo acaba pidiendo ayuda a alguien.

De igual manera, según la tradición de la Iglesia, María nació de Joaquín y Ana, ambos ancianos que llevaban mucho tiempo desesperados por no tener hijos. Oraron fervientemente y le pidieron a Dios que les concediera un hijo, prometiendo dedicarlo al servicio del templo. Tras años de anhelo, Ana quedó embarazada de María, un don milagroso. La amaron profundamente y la criaron hasta los tres años, tiempo durante el cual le inculcaron los valores de la fe y la devoción. En ese momento crucial, Joaquín y Ana llevaron a su amada hija María al templo, cumpliendo así su promesa a Dios y marcando el inicio de su camino sagrado hacia una vida dedicada a la santidad y la gracia, donde crecería en sabiduría y cercanía a Nuestro Padre Celestial.
María permaneció al servicio del Templo hasta que alcanzó la mayoría de edad. En ese momento, se comprometió con José. Según diferentes tradiciones, existen distintos relatos sobre la edad de José. La idea de que José fuera más cercano en edad a María es una más nuevo el concepto, enfatizando su papel como pareja joven y comprensiva. Sin embargo, el más tradicional y opinión ampliamente aceptada En los primeros escritos cristianos, conocidos como Tradición de la Iglesia, se describe a José como un hombre mucho mayor. Esta perspectiva resalta la sabiduría, la rectitud y la naturaleza protectora de José, lo que lo hace idóneo para proteger a María y a Jesús. Tiendo a creer en la versión más tradicional.
Como sentí que necesitaba entrar en un poco más de detalle, esta publicación constará de varias partes.


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