¿Cómo o dónde ves a Cristo? ¿Dejas que te guíe hacia donde te necesita? Se nos pide que miremos al rostro de los demás y lo veamos allí. Pero, ¿estamos dispuestos a tender la mano para ayudar a otro? En la Fiesta de Cristo Rey, recordemos que Cristo no es rey de un mundo terrenal como lo percibe el mundo secular. Él no pidió a los gobiernos que ayudaran a otros. Nos lo pide a nosotros. ¿Cómo podemos ayudar a otro hoy?
Reconocer a Cristo en los rostros de quienes nos rodean requiere un corazón abierto y la voluntad de actuar con compasión. Es fácil enfrascarse en nuestras propias vidas y olvidar los sencillos actos de bondad que pueden marcar una gran diferencia. Ya sea escuchar con atención, ofrecer ayuda o simplemente estar presente para alguien que lo necesita, estos pequeños gestos reflejan el amor y la misericordia de Cristo en el mundo. Al permitir que Él nos guíe, nos convertimos en instrumentos de su gracia, manifestando su presencia a través de nuestras acciones.
Además, confiar en la Santísima Trinidad nos ayuda a crecer espiritualmente y fortalece nuestra relación con Dios. Nos anima a buscar su presencia y a confiar en su gracia en todos los aspectos de nuestra vida. A medida que profundizamos nuestra confianza en Él, nos volvemos más receptivos a su voluntad y más abiertos al poder transformador de su amor, creando así una base sólida y duradera para nuestra vida.
A continuación, la homilía de la misa de hoy.
¡Celebremos con alegría la Fiesta de Cristo Rey, abrazando la poderosa verdad de que Nuestro Señor es el Dios Todopoderoso!


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